Edad media
El toro de Falaris
El dispositivo era un enorme toro de bronce puro,
dentro cabía una persona. El toro tenía una entrada que sólo
podía abrirse desde afuera, unos orificios en la nariz y otros en los
ojos, dentro se colocaba a la víctima y debajo del toro se
hacía una gran fogata que quemaba viva a la víctima. El toro se
calentaba y se enrojecia, salía humo por los orificios de la nariz y un
color rojo brillaba en los orificios de los ojos. El primero en caer dentro del toro de Falaris fue Perilous el
griego.
El aplastapulgares
Ésta es la máquina de tortura más simple y antiguas que existen.
El aplastapulgares, como dice su nombre, es un dispositivo de hierro mecanizado que se colocaba en la mano y que la iba mutilando.
Se podía ir regulando para aplastar y destruir primero las uñas, luego los dedos, los nudillos y, finalmente, la mano entera. Este aparato se le colocaba generalmente a ladrones, la persona no moría pero sufría un dolor supremo en sus manos.
El potro
El potro se utilizó en muchísimas partes de Europa durante muchos años. La víctima es colocada en una incómoda cama de madera con
una manivela a la cual se le aplicaban
cuerdas y cadenas que sostenían los miembros y las articulaciones. Al
girar la manivela, las cuerdas se tensaban hasta dislocar cada una de
las articulaciones sujetadas, romper huesos o incluso arrancar la
extremidad.
La rueda
En la Edad Media, las ruedas también se utilizaron para la
tortura. La máquina de tortura conocida como "la rueda" consistía en una
enorme rueda en la cual se
ataba a la víctima, debajo se encendía una gran fogata y durante horas, se hacía girar la rueda sobre el fuego, literalmente cocinando a la víctima. Girando sobre si misma, la rueda mantenía la víctima cual pollo, ardiendo lentamente, explotando en un mar de ampollas, humo y sangre.
Ésta es la máquina de tortura más simple y antiguas que existen.
El aplastapulgares, como dice su nombre, es un dispositivo de hierro mecanizado que se colocaba en la mano y que la iba mutilando.
Se podía ir regulando para aplastar y destruir primero las uñas, luego los dedos, los nudillos y, finalmente, la mano entera. Este aparato se le colocaba generalmente a ladrones, la persona no moría pero sufría un dolor supremo en sus manos.
El potro
El potro se utilizó en muchísimas partes de Europa durante muchos años. La víctima es colocada en una incómoda cama de madera con
una manivela a la cual se le aplicaban
cuerdas y cadenas que sostenían los miembros y las articulaciones. Al
girar la manivela, las cuerdas se tensaban hasta dislocar cada una de
las articulaciones sujetadas, romper huesos o incluso arrancar la
extremidad.La rueda
En la Edad Media, las ruedas también se utilizaron para la
tortura. La máquina de tortura conocida como "la rueda" consistía en una
enorme rueda en la cual seataba a la víctima, debajo se encendía una gran fogata y durante horas, se hacía girar la rueda sobre el fuego, literalmente cocinando a la víctima. Girando sobre si misma, la rueda mantenía la víctima cual pollo, ardiendo lentamente, explotando en un mar de ampollas, humo y sangre.


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