martes, 10 de mayo de 2016

10 peores maquinas de tortura

Edad media

 El toro de Falaris
 Uno de los dispositivos de tortura más populares de todos los tiempos.
  El dispositivo era un enorme toro de bronce puro, dentro cabía una persona. El toro tenía una entrada que sólo podía abrirse desde afuera, unos orificios en la nariz y otros en los ojos, dentro se colocaba a la víctima y debajo del toro se hacía una gran fogata que quemaba viva a la víctima. El toro se calentaba y se enrojecia, salía humo por los orificios de la nariz y un color rojo brillaba en los orificios de los ojos. El primero en caer dentro del toro de Falaris fue Perilous el griego.
El aplastapulgares
 Ésta es la máquina de tortura más simple y antiguas que existen.
 El aplastapulgares, como dice su nombre, es un dispositivo de hierro mecanizado que se colocaba en la mano y que la iba mutilando.
Se podía ir regulando para aplastar y destruir primero las uñas, luego los dedos, los nudillos y, finalmente, la mano entera. Este aparato se le colocaba generalmente a ladrones, la persona no moría pero sufría un dolor supremo en sus manos.

El potro
 El potro se utilizó en muchísimas partes de Europa durante muchos años. La víctima es colocada en una incómoda cama de madera con una manivela a la cual se le aplicaban cuerdas y cadenas que sostenían los miembros y las articulaciones. Al girar la manivela, las cuerdas se tensaban hasta dislocar cada una de las articulaciones sujetadas, romper huesos o incluso arrancar la extremidad.

 La rueda
 En la Edad Media, las ruedas también se utilizaron para la tortura. La máquina de tortura conocida como "la rueda" consistía en una enorme rueda en la cual se
ataba a la víctima, debajo se encendía una gran fogata y durante horas, se hacía girar la rueda sobre el fuego, literalmente cocinando a la víctima. Girando sobre si misma, la rueda mantenía la víctima cual pollo, ardiendo lentamente, explotando en un mar de ampollas, humo y sangre.


 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario